Publicado el 03/09/2025 por Administrador
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Una de las postales más reconocidas de Lisboa se convirtió en escenario de tragedia. El histórico Ascensor da Glória, que conecta la plaza de los Restauradores con el Bairro Alto, descarriló de forma violenta dejando al menos 15 personas muertas y 18 heridas, entre ellas un menor. Cinco de los lesionados permanecen en estado crítico.
El accidente ocurrió en plena tarde, cuando el funicular, inaugurado en 1885 y catalogado como monumento nacional desde 2002, perdió el control en plena pendiente y terminó impactando contra un edificio. Testigos aseguran que el vehículo descendió sin frenos y volcó antes de colisionar.
Las primeras investigaciones apuntan a la rotura de un cable de seguridad como causa más probable del siniestro. Sin embargo, las autoridades portuguesas han abierto una investigación formal para determinar responsabilidades y esclarecer si existieron fallos en el sistema de mantenimiento.
Equipos de rescate y emergencias acudieron de inmediato al lugar para socorrer a las víctimas, mientras que el gobierno decretó un día de luto nacional y el Ayuntamiento de Lisboa anunció tres días de duelo municipal. Las banderas ondean a media asta en instituciones públicas como señal de respeto hacia las víctimas.
Entre los fallecidos se encuentran tanto ciudadanos portugueses como turistas extranjeros, lo que ha incrementado la repercusión internacional del accidente. Embajadas de varios países han solicitado información a las autoridades locales para identificar a sus connacionales.
La empresa Carris, encargada de operar el funicular, defendió que se cumplían todos los protocolos de seguridad y que las inspecciones eran regulares, con controles diarios, semanales y revisiones profundas cada cuatro años. Aun así, reconoció que colaborará plenamente con las pesquisas oficiales.
El impacto del accidente trasciende lo humano. El Ascensor da Glória es uno de los símbolos turísticos más visitados de Lisboa y su cierre temporal afectará tanto la movilidad cotidiana de los vecinos como la actividad turística.
Portugal enfrenta ahora un doble reto: acompañar el duelo de las familias y garantizar que un hecho semejante no se repita. La tragedia ha encendido las alarmas sobre la necesidad de reforzar la seguridad en sistemas de transporte histórico que, a pesar de su valor patrimonial, siguen teniendo un uso intensivo en la vida diaria de la ciudad.