Publicado el 10/10/2025 por Administrador
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El alto el fuego entre Israel y Hamás entró oficialmente en vigor este viernes, marcando una pausa en los enfrentamientos que devastaron la Franja de Gaza durante meses. Sin embargo, la tregua no llega libre de tensiones: el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que los ataques se reanudarán si el grupo islamista no cumple con el compromiso de desarme total.
A las 12:00 del mediodía, el ejército israelí confirmó el cese de operaciones ofensivas y comenzó el repliegue de parte de sus tropas hacia zonas fronterizas, aunque mantendrá unidades en puntos estratégicos dentro del enclave. Israel insiste en que la medida es “temporal” y que las fuerzas seguirán vigilando cualquier intento de reorganización de milicias palestinas.
En un mensaje televisado, Netanyahu afirmó que “la guerra no ha terminado” y que el objetivo final sigue siendo garantizar que Hamás no vuelva a representar una amenaza para el pueblo israelí. “El silencio de los cañones no significa rendición. Si Hamás no entrega sus armas, volveremos a actuar con toda nuestra fuerza”, sentenció el mandatario desde Jerusalén.
El acuerdo, mediado por Egipto y Catar con el respaldo de Estados Unidos, contempla la liberación gradual de rehenes israelíes en un plazo máximo de 72 horas, a cambio de la excarcelación de prisioneros palestinos y la entrada de ayuda humanitaria. Fuentes diplomáticas confirmaron que los primeros intercambios podrían comenzar este mismo fin de semana.
En Gaza, el cese de hostilidades permitió que miles de desplazados comenzaran a regresar a sus hogares. Las escenas son de destrucción generalizada: calles intransitables, hospitales colapsados y escasez de alimentos y medicinas. Organizaciones humanitarias urgieron a Israel a facilitar el paso de convoyes con suministros esenciales.
Mientras tanto, el liderazgo de Hamás evitó pronunciarse públicamente sobre la advertencia israelí. Voceros del movimiento señalaron que el desarme no forma parte del acuerdo de tregua, y que su cumplimiento dependerá de una negociación política posterior. Esa ambigüedad mantiene en vilo la frágil paz alcanzada.
Analistas consideran que este alto el fuego podría ser el preludio de una fase diplomática compleja. Si se cumplen las condiciones del pacto, podría abrirse una oportunidad para discutir la reconstrucción de Gaza bajo supervisión internacional. Pero si cualquiera de las partes incumple, la región podría volver a sumirse en una nueva espiral de violencia.
En Israel, la población vive el momento con sentimientos encontrados. Las familias de los rehenes esperan con ansiedad el retorno de sus seres queridos, mientras sectores más duros del gobierno presionan a Netanyahu para mantener una postura firme y no confiar en las promesas de Hamás.
El mundo observa con cautela estas primeras horas de tregua. En las calles de Gaza reina una calma frágil, interrumpida por el sonido de los drones y el temor persistente a que, en cualquier momento, todo vuelva a empezar.